El jabón hecho en casa con los restos de
aceite usado y/o con grasa animal es algo que viene de muy antiguo. Ya nuestras
tataratatararatararántantatabuelas lo hacían, primero para aprovechar los
pringues no aptos para la ingesta humana, y segundo porque era con lo único que
podían asearse. Hace un par de generaciones, la cuestión del aseo personal
ya estaba un poco mejor atendida, por lo que el jabón casero se utilizaba para
fregar platos, cacharros y utensilios y, sobre todo, para lavar la ropa.
Hoy en día disponemos de mil y un
productos a precios realmente bajos, tanto para nuestro aseo e higiene personal
como para la limpieza de ropa y utensilios. Y a cual más bueno. Pero siempre
quedan algunos seres como nosotros a los que nos gusta elaborar nuestros
propios productos de consumo, y si de paso reciclamos alguna cosa que, de otro
modo íbamos a tirar, pues tanto mejor.
El jabón que ofrecemos a continuación
puede usarse para lavar ropa (siempre que no sea de color), para lavar sartenes
con incrustaciones de, por ejemplo, la paella salvaje del sábado-sabadete, para
lavar al perro o para nuestro aseo personal en la ducha y en el lavamanos. La
receta que ponemos a continuación es la básica, pero a esta base se le puede
añadir aloe vera y hierbas aromáticas, para darle aroma y propiedades
peculiares, y también se puede hacer con leche, para que resulte mucho más
cremoso y suave (ver el vídeo adjunto).
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1 litro de aceite de
cocina usado
-
1 litro de agua
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200 gramos de sosa
caústica en escamas
-
1 cubo de plástico
-
1 bandeja de plástico o
de madera a modo de molde
PROCEDIMIENTO:
Echamos en el cubo el litro de agua y la
sosa en escamas. Aquí tenemos que tener mucho cuidado pues la mezcla empezará a
hervir y estos gases son muy tóxicos. Cuando esté disuelta la sosa se va
incorporando poco a poco el aceite, removiendo con una cuchara de madera,
siempre en el mismo sentido. Con el paso del tiempo, observaremos como el
líquido se va haciendo más y más cremoso. Podemos parar de remover un rato y
tomarnos algo, pues como ya digo, este proceso puede ser muuuy lento.
Cuando la pasta se solidifique (puede
pasar entre media hora y tres o cuatro horas...) y suelte agua (el palo se debe
sujetar solo en ella), se vierte la pasta en los moldes y se aplana. El agua
que quede se tira.
Se deja endurecer un día o dos, y
entonces cortamos las pastillas con un alambre al tamaño deseado. Para empezar
a usarlo en la piel debemos dejar pasar de dos o tres semanas, para que se complete
el proceso de saponificación y no sea dañino para nuestra salud.
UNOS
CONSEJILLOS:
*
Si el aceite es usado, el jabón saldrá más espumoso que si es nuevo. Si no
tienes aceite usado, calienta el día antes (o al menos unas horas antes) el
nuevo, y conseguirás el mismo efecto.
*
Si el agua se hierve con alguna hierba aromática o flores, es probable que el
jabón huela mejor.
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O si lo prefieres, le puedes añadir casi al final un espolvoreo de alguna
especia o hierbas que te gusten, como por ejemplo canela, romero en polvo,
cilantro,....
Y aquí os dejamos el vídeo prometido en el que, como observaremos, le hemos añadido leche y hierbaluisa, para experimentar....





























